Día del Orgullo Autista: Profesionales del Hospital Claudio Vicuña trabajan por la integración
En el marco de la conmemoración del Día del Orgullo Autista, que se celebra cada 18 de junio, profesionales del Hospital Claudio Vicuña de San Antonio, coinciden en la necesidad de la integración y la aceptación de las personas que presentan esta condición, que se inicia en la niñez y se extiende durante toda la vida.
La neuróloga infantil, Doctora Carolina Garay Fernández, especificó que el Trastorno del Espectro Autista o TEA como se denomina actualmente, tiene una prevalencia de entre un 0,6 a un 1 por ciento en la población mundial y se da con mayor frecuencia en los hombres.
La facultativa añadió que los niños que presentan TEA tienen en común dos grandes pilares: déficits persistentes en la comunicación e interacción social, asociados a patrones de comportamiento e intereses restringidos y repetitivos.
¿Existen distintos niveles o tipos de autismo?
Se debe individualizar cada caso y considerar si existe comorbilidad o morbilidad asociada como discapacidad intelectual; deterioro del lenguaje estructural; trastorno por déficit atencional; trastorno obsesivo compulsivo; trastorno oposicionista desafiante; tics; autoagresiones; trastorno del ánimo como depresión; trastornos ansiosos; epilepsia; trastornos del sueño y gastrointestinales.
Además, existen niveles de gravedad basados en la severidad del deterioro en la comunicación social y en patrones de comportamiento restringidos y repetitivos y su impacto en la vida del paciente; estos son dinámicos y tienen como finalidad determinar el grado de apoyo que requiere, siendo el uno el más leve y el tres el más severo. En cualquiera de estos casos se debe recalcar la importancia de la sospecha precoz con el fin de realizar diagnóstico e intervención multidisciplinaria de manera temprana y oportuna.
Ana Ruiz Pacheco, terapeuta ocupacional del Centro Comunitario de Salud Mental (Cosam) Infanto Juvenil del Hospital, señaló que el autismo no es una enfermedad, ya que no tiene cura, sino que es una condición con la cual el paciente y su entorno tienen que aprender a vivir.
La profesional detalló que en el Cosam se atiende a niños y jóvenes con trastorno de moderado a severo y agregó que de los 560 beneficiarios activos, cerca del 30 por ciento corresponde a usuarios diagnosticados con autismo.
“Durante la pandemia la mayor parte de las atenciones se entregan de manera remota, mientras que las presenciales se han restringido al máximo. A los pacientes TEA les cuesta mantener su rutina en casa y el trabajo de socialización también ha disminuido, aquí los más afectados son los preadolescentes y adolescentes, que pueden sufrir estrés, lo cual repercute en el sistema inmunológico, ya que para estar saludables debe existir un equilibrio entre la salud física y la mental”.
Ana Ruiz explicó que en el Cosam estos usuarios reciben terapia y tratamiento farmacológico, que les ayuda en el control de desregulaciones conductuales o cuadros clínicos asociados como por ejemplo, la epilepsia o trastorno del sueño. “Son complementarios y adaptaciones pequeñas facilitan bastante su vida, por eso el entorno es fundamental. En este sentido, es importante recalcar que al alero del centro nació la Agrupación Social Familiares TEA”.
























